Manufactura

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IWC Watches

Relojes de
Schaffhausen

— Por qué son algo especial

Filosofía de IWC

Schaffhausen es una isla en el paisaje relojero suizo. En efecto, la mayor parte de los fabricantes de relojes tienen su sede en la Suiza Occidental. Esta particular situación geográfica ha fomentado desde 1868 una filosofía especial: con un claro enfoque hacia la tecnología y el desarrollo, la manufactura situada a orillas del Rin fabrica relojes precisos y de un valor permanente. La empresa se ha forjado un nombre internacional gracias a su pasión por las soluciones innovadoras y a su espíritu técnico-inventivo. Como una de las principales marcas internacionales en el segmento de los relojes de lujo, IWC fabrica obras maestras de la Haute Horlogerie que aúnan la ingeniería y la precisión con un diseño exclusivo. La reputación de la marca de Schaffhausen se basa también en el hecho de que sus colaboradores, altamente cualificados, dominan la fabricación de calibres de la manufactura y complicaciones como son la repetición de minutos, el tourbillon y el calendario perpetuo en cualquier nivel de fabricación. Para los ingenieros y diseñadores la promesa acuñada desde 1903 «Probus Scafusia», «calidad comprobada de Schaffhausen», supone un gigantesco desafío, pero, al mismo tiempo, es su gran pasión.

La filosofía de IWC se basa en la pasión por la relojería, el emprendimiento incansable y la manufactura perfecta

—El tourbillon cuenta con 81 piezas diminutas, su montaje requiere máxima concentración

Cada reloj de IWC es fabricado con profesionalidad por especialistas en su campo. Ellos son los que, con sus ojos expertos, la destreza de sus dedos y con instrumentos de precisión, fabrican los relojes de IWC a partir de la suma de numerosas piezas. Cada reloj es una maravilla fascinante de precisión, funcionalidad y diseño, es decir, una pieza del arte de la relojería de calidad incomparable.

DESARROLLO

Antes de que un reloj de IWC haga tictac por primera vez

—Todo un equipo de especialistas está implicado en el desarrollo de un nuevo reloj

Construcción y diseño

Cuando se inicia un nuevo desarrollo, se plantea siempre la cuestión: ¿A qué prestan mayor atención los ingenieros y diseñadores en el reloj que se proyecta? ¿Deberá establecer un nuevo hito en lo que a complejidad se refiere? ¿Residirá su punto fuerte en la reserva de marcha o en la hermeticidad? A continuación, se modelizan los primeros componentes en el sistema CAD (Computer Aided Design). Aquí, IWC otorga una gran importancia al trabajo integrante de los constructores y diseñadores, así como a la más moderna técnica de fabricación. Los diseñadores de relojes determinan en gran parte y de acuerdo con los ingenieros cómo pueden armonizarse la forma y la función. También la esfera, la pulsera, la disposición de las indicaciones, la selección del material y del color o la textura de las superficies son siempre el resultado lógico de un constructivo trabajo en equipo. Además de los logros técnicos y de un diseño convincente, otros aspectos emocionales desempeñan también un papel importante, como puede ser, por ejemplo, lo que se siente al tocar el reloj. Por eso, ni el tacto de los cantos de la caja, ni la manera de utilizar el pulsador, ni el sonido de la corona al encajarse son fruto del azar. Muchas veces, los ingenieros y los diseñadores buscan su inspiración en bocetos de viejas construcciones. No en vano, el respeto a los pioneros de la relojería es lo que garantiza la continuidad de la manufactura de Schaffhausen.

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El respeto a los pioneros de la relojería es lo que garantiza la continuidad

—Una máquina de medición coordinada verifica la precisión de la platina
—Trabajando de manera conjunta, ingenieros y diseñadores de relojes logran un equilibrio armonioso entre forma y función.

Gestión de calidad

Por medio de una gestión del desarrollo y de la calidad bien meditada, así como un exigente programa de pruebas y de controles, garantiza IWC la más alta calidad. Para ello se aplican métodos científicos, como, por ejemplo, simulaciones por ordenador en modelos tridimensionales, análisis de materiales con rayos X o pruebas prácticas y de carga extremas. Con cámaras de alta velocidad y aparatos de medición láser se pueden visualizar hasta los movimientos más pequeños. Un software avanzado calcula los perfiles exactos de carga.

En las soluciones aportadas a cada detalle, como, por ejemplo, ruedas, ejes, el perfil de los dientes o el tamaño de los muelles, se trata de identificar desde la primera fase el desarrollo de posibles fuentes de fallos. En este caso se habla, en IWC, del análisis modal de fallos y efectos (AMFE). Los técnicos de desarrollo retoman experiencias de precedentes proyectos, ecos que llegan del mercado y sugerencias para optimizar la asistencia técnica y un fácil mantenimiento. Así garantizan que un reloj de IWC siga funcionando y pueda ser reparado aún después de muchos años.

PRUEBAS

El difícil camino desde el prototipo hasta el reloj

—La caja sellada herméticamente se sumerge en agua durante varios minutos a diferentes niveles de presión para verificar su impermeabilidad

Cualificación y Homologación

La cualificación implica un programa de pruebas de varios meses y unas treinta pruebas extremas destinadas a un nuevo reloj en la fase de prototipo o, más adelante, en la homologación de la serie cero. Estas pruebas simulan de manera muy concisa todo lo que le puede suceder a un reloj a lo largo de toda su vida, tanto en situaciones normales como en situaciones extremas. Su aptitud para la fabricación en serie solo se alcanzará después de un severo examen de varios prototipos y cuando la fabricación de la serie cero haya disipado hasta la más mínima duda. Solo entonces la leyenda de IWC se enriquecerá con un nuevo y fascinante capítulo.

Pruebas de Choques

En las pruebas de choques, el reloj es sometido a diferentes aceleraciones. La aceleración normal debida a la fuerza de gravedad de la Tierra es de 1 g = 9,81 m/s². En el caso de una carga de impacto de 100 g, las fuerzas que ejercen por poco tiempo su efecto sobre todos los componentes de un reloj con una caja de 100 gramos de peso corresponden a un peso de 10 kilogramos. Los Relojes de Aviador de IWC han soportado en una prueba en el acelerador centrífugo incluso 30 g durante varios minutos. En el aparato percusor de péndulo, el reloj es acelerado con 5000 g en un lapso de milisegundos para simular una caída libre sobre un suelo de madera dura desde una altura de un metro. Una prueba de resistencia bastante especial es el «chapuis extrême». Aquí se agita el reloj durante varias horas dentro de un pequeño contenedor, al mismo tiempo que recibe golpes desde todos los lados: 140 000 golpes con una aceleración de 50 g, 94 000 golpes con 100 g y 30 000 golpes con 500 g.

—Los pulsadores y coronas son sometidos a pruebas de fatiga en una unidad de pruebas completamente automática
—Durante la prueba climática, los relojes deben resistir ciclos térmicos de -20 y +70 grados sin sufrir daños

Pruebas de desgaste

Para estas pruebas se fabrican ya algunas piezas durante la fase de construcción con el fin de comprobar las exigencias mínimas para los componentes especialmente propensos al desgaste. Así, por ejemplo, el bisel giratorio del Aquatimer que se encaja tiene que mostrar en la prueba de duración —suponiendo cuatro inmersiones diarias— una duración de vida garantizada de como mínimo diez años.

Prubas de clima

En la prueba de clima se comprueba sistemáticamente toda la gama de las más variadas condiciones térmicas a las que cualquier portador del reloj podría estar expuesto. Dicho en términos geográficos, de las condiciones reinantes en Alaska a las del Sáhara y de la selva tropical brasileña. En un habitáculo climatizado, los relojes tienen que soportar ciclos térmicos en un rango de −20 grados Celsius hasta +70 grados Celsius con una humedad del aire de hasta el 95 por ciento, durante varios días e incluso semanas. Tras esta tortura, se comprueba en la prueba de marcha a largo plazo y con la ayuda de un micrófono automático con varias posiciones la precisión constante de la marcha.

Pruebas de corrosión y de UV

Con la prueba de dos semanas en un baño de sal a 37 grados Celsius se garantiza el empleo de materiales que no sean propensos a la corrosión aunque el reloj se lleve puesto a diario o incluso esté expuesto a la agresividad del agua del mar. Los biseles giratorios de los relojes de buceo IWC también tienen que demostrar su fiabilidad en el agua sucia. Además, las esferas se someten durante varios días a fuertes rayos UV y, tras ello, no deben presentar ningún tipo de alteración de su color.

Pruebas prácticas

Con las pruebas en el laboratorio no es posible simular todas las situaciones de la vida real. Por eso, antes de su lanzamiento al mercado, cada reloj de IWC se le entrega a portadores de prueba internos y externos, encargados de exponerle a las circunstancias de la vida cotidiana. Por eso, los relojes, en función de cada modelo, tienen que probar su cualidad al cortar leña, bucear, jugar al golf, practicar bicicleta de montaña o a 3000 metros de altitud.

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—Este reloj Aquatimer de buceo permanece en un tanque de agua salada a 37 grados durante dos semanas para comprobar sus resistencia a la corrosión

MONTAJE

Alta tecnología y manufactura no son contradictorias en IWC

—Las platinas son transformadas con una precisión de centésimas de milímetros en la máquina de fresado dirigida por CNC

Técnicas de producción

En la fabricación de las piezas del movimiento, las diferentes piezas brutas se transforman con fresadoras CNC. Tras la elaboración de las superficies, la tolerancia de las piezas es en general de tan solo +/- 0,02 milímetros, llegando en casos especiales incluso a solo +/- 0,002 milímetros. Tras su elaboración mecánica, pasan al puesto de trabajo manual o bien a la máquina de electroerosionado. Las máquinas de electroerosionado por CNC se emplean sobre todo para componentes del movimiento. La aspereza de superficie alcanza los 0,005 milímetros y cuando se trata del erosionado de precisión hasta 0,001 milímetros.

Montaje del movimiento

El montaje del movimiento se divide en el ensamblaje de la cuerda, del rodaje y del escape, así como en el ajuste preciso del reloj. En función del modelo, se montan también el mecanismo automático y de cronómetro, así como el mecanismo del calendario y del totalizador de las horas. Pero lo más complicado es el ajuste del escape y la corrección del aplanado de la espiral: un trabajo manual de la más alta precisión y de una calidad que está lejos de ser alcanzada por una máquina. En cada fase del montaje se controlan las funciones y se procede a efectuar los ajustes de precisión de manera individual. En el departamento de las complicaciones, relojeros altamente especializados completan los movimientos de base con complicaciones como el calendario perpetuo o el mecanismo ratrapante. En el departamento de las especialidades se montan por completo movimientos con tourbillon y repetición de minutos.

—La inserción de la masa oscilante, el volante y el escape necesitan de un ojo experto y un instinto seguro
—Las juntas son transformadas a partir de la caja en una máquina fresadora

Una vez realizados los controles de las funciones, la manufactura de precisión transforma las superficies según los estándares de IWC

Fabricación y montaje de la caja

En lo que se refiere a precisión y minuciosidad, la construcción de la caja no se diferencia de los otros estadios de fabricación. Para los relojes de metal precioso, las piezas de la caja se fabrican a partir de piezas brutas previamente conformadas. Cuando se utiliza acero y titanio, las cajas se siguen transformando con una precisión de una centésima de milímetro en las máquinas de fresado y torneado dirigidas por CNC a partir de barras expresamente fabricadas para IWC. El máximo error circular permitido de las partes no debe exceder 0,03 milímetros. En los centros de fresado se fresan las juntas del brazalete, así como los orificios de la corona y de los pulsadores en los anillos de la caja y se fabrican las complicadas superficies de conformación libre; por ejemplo, las del Cronógrafo Da Vinci. Tras el mecanizado por arranque de virutas se controlan las dimensiones con extremada precisión, y a las superficies se les confiere el estándar de IWC por medio de un minucioso trabajo manual. Los cantos se desbarban, se redondean o se biselan, se hacen desaparecer todos los rastros del torneado, del fresado y del mecanizado, las superficies son rectificadas, pulidas, satinadas y arenadas. En algunas piezas de la caja, los especialistas aportan superficies decorativas como, por ejemplo, un perlado, incluso en lugares que no se ven desde fuera. Posteriormente, la caja, compuesta por hasta sesenta piezas, es ensamblada. Para terminar, se llevan a cabo algunas pruebas exigentes en lo que concierne a la hermeticidad de la caja y controles del aspecto.

—En las secciones de esfera, agujas y montaje del movimiento todo es producto del trabajo manual

Esfera, agujas y montaje del movimiento

En estas secciones todo es producto del trabajo manual. Los especialistas montan las esferas a mano o con aparatos especiales, según el modelo de reloj, en el movimiento ya acabado y regulado. Lo mismo ocurre con las agujas, que tienen que ser colocadas con total precisión a la altura justa y quedar lo suficientemente fijas en los pivotes. En los cronógrafos, además, tiene que ser absolutamente precisa la puesta a cero de la aguja del totalizador. El movimiento se sujeta ya sea en un anillo del movimiento o directamente en la caja. Cuando se utiliza un anillo del movimiento, este se sujeta en un resorte en zigzag colocado en el fondo de la caja. Las tijas de la cuerda se adaptan individualmente. Un pegamento especial afianza las coronas atornilladas en la tija de la cuerda.

Controles finales

En los relojes con cuerda automática, los movimientos se mueven permanentemente durante diez días, y a los relojes con cuerda manual se les da cuerda cada dos días. Durante la marcha, las ruedas y los piñones alcanzan una armonización óptima, y el aceite se va distribuyendo por los lugares adecuados.

Con los exhaustivos controles finales se terminan las pruebas de calidad. Dándole la cuerda máxima y controlando la precisión de la marcha, el funcionamiento y el aspecto, así como la hermeticidad al aire y al agua a presión, se comprueba por última vez la aptitud del reloj para el uso diario. La calidad de todo lo que sale de la manufactura situada a orillas del Rin no deja lugar a dudas. La garantía total de calidad garantiza al futuro propietario de un reloj de IWC que se cumple el legendario lema de calidad de IWC.

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—Con los exhaustivos controles finales se terminan las pruebas de calidad.

GRABADOS

El grabado hace únicos a los relojes IWC

—El grabado aporta al reloj un toque sumamente personal

Cada reloj de IWC tiene su propia personalidad dotada de sus particulares características. Pero muchas veces se desea algo más. Por ejemplo, relojes de bolsillo o de pulsera creados como piezas únicas aún más individuales si cabe.

Gracias a las más modernas técnicas de grabado, las posibilidades de IWC en este sector son prácticamente ilimitadas. Por lo tanto, se pueden realizar a la perfección casi todos los deseos específicos de personalizar un reloj. «Grabar» viene de la palabra francesa «graver» y originalmente significaba «trazar un surco». Gracias al grabado de signos, dibujos, adornos o letras en la madera, la piedra, el marfil y el metal, se consiguen sugestivos efectos de luces y sombras que dan así forma a las ideas y deseos más personales. Actualmente en IWC, esta técnica milenaria se ha preservado en su forma original, en la mayor medida posible. De esta manera, las obras de arte en miniatura, como los grabados en la parte posterior del Da Vinci Calendario Perpetuo Edición Kurt Klaus o el Grande Complicación, se crean para la posteridad. Un reloj de IWC se convierte así en una pieza única de gran valor, muchas veces también a través de las iniciales, las fechas, los escudos heráldicos familiares, los logotipos de empresas o las dedicatorias grabadas.

SERVICIO

Varias generaciones disfrutan de los relojes de IWC

—Se recomienda someter regularmente el reloj a un servicio de mantenimiento en un centro de servicio oficial de IWC o en la sede de IWC en Schaffhausen para maximizar su vida útil y mantener su alto nivel de precisión

Servicio y reparación

El departamento de servicio en Schaffhausen cuenta con unos cincuenta empleados que se especializan exclusivamente en el mantenimiento y reparación de relojes de todo el mundo y de cualquier era desde la fundación de IWC en 1868. Además, para que no se pierda ningún detalle, desde 1885 se anotan los datos de cada reloj producido en los álbumes de recuerdos de la manufactura. Ocasionalmente, IWC recibe modelos que se remontan hasta el primer calibre Jones, e incluso los más experimentados relojeros se maravillan antes los logros de sus antecesores. Relojes de bolsillo antiguos con una precisión de menos de 3 segundos al día no son una rareza.

El corazón del departamento de reparaciones es el almacén de las piezas de recambio. Aquí se almacenan millones de minúsculas piezas cuidadosamente clasificadas. Obviamente, piezas de repuesto originales para los modelos recientes de la manufactura estarán disponibles en el futuro. Como regla general, un reloj mecánico de calidad necesita un servicio de mantenimiento completo tras 4 o 5 años. Los factores decisivos son el estrés y tensión a los que se expone el reloj.

Como regla general, un reloj mecánico de calidad necesita un servicio de mantenimiento completo tras 4 o 5 años

—El movimiento se desmonta por completo. A continuación, cada pieza es examinada minuciosamente para verificar el desgaste o daño y ser reparada o remplazada según sea necesario
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El reloj es sometido a una serie de pruebas intensivas finales que duran cinco días

EL PEQUEÑO SERVICIO DE REVISIÓN

En el pequeño servicio de revisión, una vez desmontado el movimiento de la caja, se limpian y se lubrifican el escape y el volante. Los movimientos mecánicos son desmagnetizados, y en los relojes de cuarzo se reemplazan las pilas. Se limpian la caja y los componentes metálicos de la pulsera. El reajuste del movimiento, el reemplazo de las juntas de la caja, la comprobación de su hermeticidad además del control de su funcionalidad forman también parte del pequeño servicio de revisión.

EL GRAN SERVICIO DE REVISIÓN

En el gran servicio de revisión se desmonta el movimiento por completo y se limpia cada uno de sus componentes. Los especialistas controlan meticulosamente cada pieza del movimiento y reparan o reemplazan piezas desgastadas o defectuosas. Seguidamente, se monta de nuevo el movimiento y, en ello, se le engrasa y lubrifica puntualmente una y otra vez. Para terminar, se comprueba la precisión de marcha del movimiento y es ajustado de nuevo.

También la caja es desmontada por completo. Se eliminan rayas, y los componentes de la caja y de la pulsera son rectificados o lapidados, pulidos y, finalmente, limpiados a fondo. Antes de que el reloj revisado le sea enviado al cliente, es sometido en los controles finales a un intensivo programa de pruebas durante varios días. Solo así es posible garantizar una marcha precisa y la perfecta hermeticidad del reloj durante muchos años más.

Cada propietario de un reloj de IWC puede contribuir a aumentar la duración de vida de su reloj. Instrucciones en este sentido están a disposición en el sitio web IWC.com y en el folleto de asistencia técnica «El servicio de asistencia técnica de IWC». Este último, usted puede procurárselo en las boutiques de IWC y en los centros de servicio de IWC, así como de nuestros concesionarios autorizados.

—En los archivos de IWC se conservan los registros de cada reloj fabricado desde 1885. Estos registros pueden ser consultados en el museo

El certificado de IWC

La historia de cada reloj de IWC comienza en la manufactura, donde relojeros apasionados dedican horas y horas a cada detalle. Para no perder de vista para siempre sus relojes, IWC comenzó en 1885 a llevar un registro de ellos. Se anotan todos los detalles, como son la fecha de venta, el calibre, el material, el número de caja y, si se trata de nuevos modelos, también el número de referencia. Los herederos o posteriores compradores tienen así la posibilidad de obtener información precisa sobre su reloj IWC y una confirmación de su autenticidad mediante una pequeña contribución que cubra los gastos. Estas y otras informaciones son incluidas en un certificado.

Para obtener un certificado es necesario entregar el reloj en una boutique IWC o a un concesionario autorizado. En nuestra manufactura en Schaffhausen, un relojero experimentado procede a examinar el reloj IWC detallada y cuidadosamente.

Lamentablemente, no es posible indicar el valor de colección de un modelo, ya que depende de numerosos factores, como la oferta y la demanda, así como del estado del movimiento y de la caja.

Y, si alguna vez se diera el trágico caso de que un reloj de IWC se perdiera o fuera robado, se recomienda comunicar por escrito la pérdida a la policía y a IWC. El número de caja o de referencia correspondiente será anotado en un registro especial para que el reloj sea reconocido en seguida cuando aparezca en un centro de servicio de IWC. Gracias a este registro ya se han podido devolver a menudo relojes desaparecidos a sus propietarios legítimos.

Gracias a este registro ya se han podido devolver a menudo relojes desaparecidos a sus propietarios legítimos.