El refinado arte de la relojería de Schaffhausen

Compartir:

Como marca premium en el sector internacional de los relojes de lujo, IWC se ha comprometido con la fabricación de productos de Haute Horlogerie de la más alta calidad. Más de 1100 empleados, entre ellos 120 relojeros altamente cualificados, participan en el desarrollo, manufactura y distribución de perfectas obras maestras mecánicas. El célebre relojero del noreste de Suiza cuenta con 900 puntos de venta en todo el mundo, incluyendo más de 60 Boutiques IWC en ciudades como Nueva York, Pekín, Dubái, Hong Kong, Ginebra, París y Moscú. Desde 2000, la manufactura es parte del grupo suizo Richemont Group.

—Los modelos históricos, de izquierda a derecha, desde arriba: Aquatimer Automático, 1967; Ingenieur Automático, 1955; Portugués, 1939; Da Vinci, Beta calibre 21, 1969; «Reloj de Aviador Especial IWC», 1936; centro: Portofino, 1984

Las tradicionales familias de IWC

Las familias de relojes de IWC —los Relojes de Aviador, Portugués, Ingenieur, Aquatimer, Da Vinci y Portofino— reflejan una larga tradición. Son prueba de la capacidad de innovación de los ingenieros de Schaffhausen a lo largo de cuatro generaciones y abarcan el amplio rango de experiencia relojera de la manufactura: desde relojes robustos para uso diario hasta relojes deportivos profesionales y las complejidades de la más refinada Haute Horlogerie. Se les suman las especialidades relojeras como la Gran Complicación y la Colección Vintage de IWC.

IWC Schaffhausen

—El fundador de IWC Schaffhausen, Florentine Ariosto Jones, y su firma

La vanguardia estadounidense y la tradición suiza

En 1868, el relojero de Boston Florentine Ariosto Jones fundó la «International Watch Co.» en Schaffhausen, lejos de los centros relojeros de la Suiza francófona. Su objetivo era combinar las progresivas técnicas de producción estadounidenses con la célebre manufactura consumada de los relojeros suizos. Jones encontró en Schaffhausen las condiciones idóneas: instalaciones industriales modernas, una planta hidráulica alimentada por el Rin para operar sus máquinas y una tradición relojera secular. La manufactura logró establecer desde el principio una excelente reputación con el primer calibre Jones, llamado así en honor al fundador. En 1885, IWC demostró su espíritu innovador con los relojes de bolsillo Pallweber, con su revolucionaria indicación digital de las horas y los minutos. A finales del siglo XIX, aparecieron los primeros relojes de pulsera de IWC con movimiento de reloj de bolsillo saboneta calibre 64.

 
—Ensamblado de relojes en IWC alrededor de 1900

Expansión a orillas del Rin

F.A. Jones alquiló las primeras instalaciones para su fábrica en lo que se conocía como el Complejo Industrial Moser. Poco después, alquiló espacio adicional en el Oberhaus, uno de los edificios más antiguos de Schaffhausen. En 1874/75, se construyó la nueva fábrica de IWC —sede de la manufactura hasta nuestros días— en el Baumgarten, directamente a orillas del Rin. Estas instalaciones fueron ampliadas en 2005 y 2008, con las Alas Este y Oeste.

IWC y el principio de sostenibilidad

La manufactura asume sus responsabilidades económicas, sociales y ecológicas con la mayor seriedad, como lo demuestra una gran variedad de actividades internas, así como las colaboraciones y cooperaciones en todo el mundo. Por ejemplo, su compromiso social queda ampliamente demostrado a través de su apoyo a la Laureus Sport for Good Foundation, que trabaja a favor de los niños y jóvenes con discapacidades físicas y sociales en todo el mundo. En aras de la sostenibilidad ecológica, IWC brinda su apoyo a la Charles Darwin Foundation —entre otras— en su lucha por preservar la flora y fauna en las Islas Galápagos. Y como la sostenibilidad empieza en casa, la manufactura utiliza energía verde, recicla el calor residual, y garantiza la neutralidad CO2 de sus operaciones.