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EL ARTE DE CREAR HISTORIAS Y SUEÑOS

Cada reloj cuenta una historia: sobre su origen, edad, personalidad y carácter, tradición y cultura y, al fin y al cabo, sobre su dueño.

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LLEGÓ LA HORA DE AQUATIMER - Vídeo del nuevo Aquatimer

La evolución de los relojes de buceo de IWC no se detiene.

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ENTRE BASTIDORES EN EL STAND DE IWC EN EL SIHH 2014

Siga la ola hasta Ginebra. Para la 24.ª edición del Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH), IWC invita a sus visitantes a sumergirse en el mundo submarino para descubrir las fascinantes especies que definen la nueva colección Aquatimer.

Haute_Horlogerie_quer
Con toda la cuerda dada

Para que un movimiento de relojería mecánico pueda funcionar, necesita el impulso de una fuente de energía. Esta fuente de energía es el muelle. Y aunque hay quienes disfrutan del ritual de dar cuerda al movimiento manualmente, otros prefieren el mecanismo automático, que permite que el reloj funcione indefinidamente gracias a los movimientos del brazo del usuario.

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Hace más de cincuenta años que la Charles Darwin Foundation lleva a cabo investigaciones sobre la flora y la fauna de las famosas Islas Galápagos y asesora al Gobierno de Ecuador en su esfuerzo por preservar este paraíso natural único.

LABORATORIO DE PRUEBAS

En IWC Schaffhausen, los nuevos modelos de relojes son sometidos a un exigente programa de pruebas que incluye hasta 50 etapas individuales, como la inmersión prolongada en un tanque de agua salada tibia, y la permanencia en una cámara ambiental cerrada. Todo esto con el fin de garantizar su resistencia al uso diario —y mucho más— cuando finalmente lleguen a las manos de sus futuros dueños.

Evolución y progreso

Llegó la hora de Aquatimer: IWC presenta este año varios nuevos modelos de su legendaria familia de relojes de buceo. Todos los modelos están equipados con el sistema SafeDive, desarrollado por los ingenieros de IWC Schaffhausen para que bucear sea aún más seguro y fácil. Una innovación que se inscribe en la continuación de una larga y orgullosa tradición. Desde hace casi medio siglo, IWC está en cabeza en la innovación de relojes para uso bajo el agua.

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Experiencias

IWC SCHAFFHAUSEN RINDE HOMENAJE AL ÚLTIMO VUELO DE SAINT-EXUPÉRY

Texto — IWC / Bernard Chabbert Fecha — 11 de agosto de 2014

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RELOJ DE AVIADOR CRONÓGRAFO EDICIÓN «THE LAST FLIGHT»

IW388005 / IW388006 / IW388004

CARACTERÍSTICAS

  • Movimiento de cronógrafo mecánico
  • Cuerda automática
  • Indicación de la fecha
  • Función de parada de horas, minutos y segundos
  • Totalizador de las horas y de los minutos integrado en un contador a la altura de las 12 horas
  • Función flyback
  • Pequeño segundero con dispositivo de parada
  • Corona atornillada
  • Grabado especial en el fondo de la caja en homenaje al último vuelo de Antoine de Saint-Exupéry


MOVIMIENTO

  • Calibre de la manufactura: 89361
  • Frecuencia: 28 800 A/h / 4 Hz
  • Rubíes: 38
  • Reserva de marcha: 68 h
  • Cuerda: automática

RELOJ

  • Materiales: caja marrón de cerámica de nitruro de silicio, esfera marrón, correa de piel de ternero marrón con costuras, hebilla
    • Ref. IW388005: contadores rodinizados, pulsadores, corona y fondo de la caja en platino, agujas y apliques rodinizados con una capa de Super-LumiNova®*, serie limitada de 17 ejemplares
    • Ref. IW388006: contadores dorados con oro rojo, pulsadores, corona y fondo de la caja en oro rojo de 18 quilates, agujas y apliques dorados con una capa de Super-LumiNova®*, serie limitada de 170 ejemplares
    • Ref. IW388004: contadores negros, pulsadores, corona y fondo de la caja en titanio, agujas y apliques rodinizados con una capa de Super-LumiNova®*, serie limitada de 1700 ejemplares
  • Cristal: zafiro, abombado, antirreflejos por ambos lados, resistente a variaciones de presión
  • Hermético: 6 bar
  • Diámetro: 46 mm
  • Altura de la caja: 16,5 mm

*IWC Schaffhausen no es propietaria de la marca de fábrica Super-LumiNova®.

UN PRÍNCIPE EN SU CIUDADELA

Estamos ante una historia ciertamente extraña…

La historia de un hombre que se mantuvo fiel a sus principios. Un hombre que renunció a una vida colmada de éxito, fama, riqueza y respeto de sus coetáneos para ir a la guerra, donde finalmente hallaría una muerte digna de un soldado.

Antoine de Saint-Exupéry, nacido en el año 1900, se enfrentó al sistema en 1939. Pretendía que le diesen autorización para volar en misiones de combate como piloto de reconocimiento con el Grupo II/33 de las Fuerzas Aéreas Francesas el año en que estalló la Segunda Guerra Mundial. Con casi 40 años, era obvio que era demasiado mayor para el servicio activo y que no tenía la forma física necesaria para soportar la rigurosidad de la aviación en tiempos de guerra. Pero su sentido del honor no aceptó que le dejasen en tierra. La intención del alto mando militar francés era utilizarlo de marioneta propagandística y explotar así su estatus como escritor venerado. Saint-Exupéry había sido recientemente galardonado con el prestigioso Grand Prix du Roman de l’Académie Française por Tierra de hombres, obra que su editor estadounidense tradujo al inglés rápidamente bajo el título Wind, Sand and Stars.

Finalmente, consiguió que le permitiesen pilotar los brutales Bloch 174 bimotor, unos monstruos enormes que atravesaban la primera línea de las tropas alemanas en escalofriantes misiones de reconocimiento fotográfico.

Tras la caída de Francia, en junio de 1940, Antoine de Saint-Exupéry se retiró a su residencia familiar en la costa mediterránea para meditar. Unos meses más tarde decidía poner rumbo a EE. UU., donde Tierra de hombres había sido nombrado Libro del Año 1939. Tenía la convicción de que la única forma en que contribuiría a derrotar a la Alemania nazi era colaborando a que los Estados Unidos entrasen en guerra. A finales de diciembre de 1940, zarpaba desde Lisboa para cruzar el océano a bordo de un transatlántico en el que compartió camarote con su amigo y director de cine Jean Renoir.

En Nueva York descubrió que el premio al Libro del Año le había convertido en una gran estrella del universo literario. Ya en 1943, su estatus se disparó con la publicación de Piloto de guerra, todo un superventas de la época, y, por supuesto, El Principito, que se convertiría en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. Todo esto sucedía mientras él se dedicaba a escribir artículos, dar conferencias, asesorar a oficiales de alto rango y, en definitiva, favorecer que Estados Unidos comprendiese la necesidad de combatir la Alemania de Hitler.

Después de la Operación Torch (desembarco de tropas británicas y estadounidenses en el norte de África), el piloto francés decidió sacar partido a sus influencias para volver a romper las normas y satisfacer su deseo de participar en la contienda.

Se justificó argumentando que uno solo se gana el derecho a decirle a los demás lo que está bien o mal a través de sus hechos, no de sus palabras; así que volvió a su antigua unidad, el Grupo II/33, ahora bajo las órdenes de EE. UU. y equipado con el avión más temido del momento, el Lockheed P-38 Lightning.

El «diablo de dos colas», como lo apodaron en la Luftwaffe alemana, era una preciosidad con dos motores y dos colas para un único piloto, capaz de alzarse siete millas y alcanzar velocidades cercanas a las de los actuales reactores, pero con una cabina sin presurizar cuyos controles carecían de cualquier tipo de automatización. Sentarse en un Lightning era lo más parecido a hacerlo en una bañera de aluminio propulsada por dos enormes y llameantes motores Allison, con un casco de metal y plexiglás como única protección frente a los límites de la estratosfera. Los pilotos se mantenían vivos gracias a unas botellas de oxígeno y un mono eléctrico calefactado. El ruido en cabina era ensordecedor y las vibraciones zarandeaban los huesos. El inextricable Lightning era un verdadero bólido del aire, reservado a aviadores con una buena formación, competentes, jóvenes y atrevidos; hombres cortados por el mismo patrón que aquellos que, años después, se convertirían en los primeros astronautas.

El viejo Saint Ex, como le llamaban sus amigos, batalló para poder ser piloto de un Lightning y, a los 43 años, se convirtió en el soldado alado de más edad en el Mediterráneo, con base en los polvorientos aeródromos del Grupo en Córcega y el norte de África.

Podría —o incluso debería— haberse quedado en Nueva York, donde habría disfrutado de una vida plena como escritor venerado por su profunda agudeza filosófica. Debería haber continuado escribiendo hasta lograr un merecido Nobel de Literatura y ver como El Principito se convertía en uno de los libros más amados de la historia, con más de cien millones de ejemplares vendidos (y la cifra continúa aumentando). Su lugar no se encontraba entre los jóvenes aviadores, pero allí era donde se sentía verdaderamente feliz, con sus camaradas del Grupo, pilotando los Lightnings. Acumuló más de cien horas de vuelo en misiones de combate y estuvo a punto de caer varias veces tras perder los motores y el suministro de oxígeno. Incluso perdió su avión en una ocasión como consecuencia de un aterrizaje forzoso. Tras este incidente se le prohibió volar, pero volvió a utilizar sus influencias para sortear este nuevo obstáculo.

Sus compañeros de escuadrón y los oficiales al mando tenían el corazón dividido entre la intención de protegerle de sí mismo y el deseo de permitirle continuar con lo que más le gustaba hacer: volar, como si se tratase de un elixir de juventud. Finalmente, dieron con la manera de embaucarlo. Se había tomado la decisión de invadir la costa sur de Francia y se planeó el ataque al detalle. Los pilotos a quienes se informase de la inminente operación tendrían prohibido sobrevolar territorio enemigo. Si se revelaba el plan de invasión al viejo Saint Ex, este se vería obligado a permanecer en tierra y no tendría oportunidad de poner su vida en peligro, de modo que decidieron que le contarían el plan después de una última misión de reconocimiento programada para el 31 de julio de 1944.

Despegó con el alba del aeródromo que había cerca de Bastia, en Córcega, indicativo de llamada de radio «Colgate», y voló en dirección norte.

Nunca regresó.

La noche anterior escribió dos cartas.

Una de ellas terminaba con estas palabras:
«Me aterroriza la sociedad de hormigas que se vislumbra en el horizonte. Detesto sus robóticas virtudes. Yo nací para ser jardinero.»

«ME ATERRORIZA LA SOCIEDAD DE HORMIGAS QUE SE VISLUMBRA EN EL HORIZONTE. DETESTO SUS ROBÓTICAS VIRTUDES. YO NACÍ PARA SER JARDINERO.»

—Antoine de Saint-Exupéry

EL PRINCIPITO

El Principito: el libro que maravilló al mundo entero

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Hace setenta años, el 6 de abril de 1943, se publicaba en Nueva York El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Hay varias versiones acerca de cómo se llegó a escribir este libro, que cuenta con las ilustraciones en acuarela del propio Saint-Exupéry. Una de ellas cuenta que el autor se encontraba desayunando con su editor cuando empezó a hacer unos garabatos en la servilleta. Encantado con el niño que veía cobrar vida ante sus ojos trazo a trazo, se comenta que el editor le sugirió que escribiese una historia sobre él.

LO QUE HACE MÁS IMPORTANTE A TU ROSA, ES EL TIEMPO QUE HAS PERDIDO CON ELLA.

—El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

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—Parte del encanto de El Principito reside en las acuarelas originales que realizó Antoine de Saint-Exupéry para ilustrarlo. Siempre fue un gran aficionado a la ilustración, a pesar de que sus dibujos no fuesen más que pequeños garabatos en la esquina de una página.

El Principito, parábola filosófica de Saint-Exupéry, cuenta la historia de un niño con una mata de pelo rubio y rizado que se pincha con una flor y abandona su propio planeta para descubrir el mundo. Estaba llamado a convertirse en uno de los libros del siglo y, a día de hoy, ha vendido más de 150 millones de ejemplares en 270 idiomas. Sin embargo, en 1943 el libro no tuvo mucha repercusión y las ventas fueron escasas. Los críticos no sabían qué hacer con un cuento al que tacharon de ser demasiado infantil para el público adulto y demasiado adulto para un libro infantil. Antoine de Saint-Exupéry no vivió para ver a su principito dirigirse a millones de personas, ya que su éxito real comenzó un año después de la trágica muerte del autor con tan solo 44 años. No fue hasta ese momento que cobró una tremenda importancia como su última obra completa y su legado.

Desde entonces, este cuento moderno que trata temas como la amistad y la humanidad ha maravillado a varias generaciones de lectores, tanto jóvenes como adultos, de las más diversas culturas, religiones y procedencias.

Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry: una vida plagada de aventuras

—Viejos amigos: Los correos aéreos Antoine de Saint-Exupéry (izquierda) y Henri Guillaumet (derecha) en Argentina, en 1930, frente a un Latécoère 28. Saint-Exupéry inmortalizó al pionero de la aviación Guillaumet en la novela Tierra de hombres.

Durante la época en que ejerció de piloto militar y de correos, además de hombre perseguidor de nuevos récords, vivió aventuras dignas del cine e hizo de su pasión el argumento de su literatura. El hombre cuyos libros le convertirían en el escritor francés más leído del siglo XX nació en Lyon, el 29 de junio de 1900, y recibió el nombre de Antoine Jean-Baptiste Marie Roger Graf von Saint-Exupéry. Tras ser aceptado en la universidad y comenzar la carrera de Arquitectura, se alistó en las Fuerzas Aéreas Francesas, donde recibió instrucción y se graduó como piloto en 1923. A continuación obtuvo la licencia de aviación civil y empezó a ganarse la vida como correo aéreo en la ruta Toulouse-Casablanca-Dakar. Enfundado en un mono de piel, se sentaba en la cabina descubierta de un biplano para volar hasta el extremo occidental de África. Ese mismo año, la revista literaria francesa Le Navire d’argent (El navío de plata) publicó su relato corto El aviador.

EL ESCRITOR FRANCÉS MÁS LEÍDO DEL SIGLO XX

A partir de ese momento, la literatura pasó a ser fundamental en su vida. En 1929, mientras Saint-Exupéry era nombrado responsable de Aeroposta Argentina en Buenos Aires y se encargaba de organizar la primera red de correo aéreo de Sudamérica, también publicaba la novela Correo del Sur. En su eterna batalla contra el tiempo, la empresa ofrecía vuelos nocturnos para la entrega del correo, lo cual representaba una ventaja competitiva respecto al barco o el ferrocarril. Fue durante este periodo cuando Saint-Exupéry escribió Vuelo nocturno, donde describe la desafortunada lucha de un avión de correos contra una tormenta, con el añadido de disponer de un tiempo de vuelo limitado por la cantidad de combustible con el que despega. Fue también en esta estancia en Sudamérica cuando conoció a Consuelo Suncín Sandoval de Gómez y le propuso matrimonio durante uno de sus típicos vuelos temerarios.

Antoine de Saint-Exupéry vio la muerte de cerca en varias ocasiones. En una de ellas, trabajando como piloto de pruebas para hidroaviones, sufrió un accidente que casi le cuesta la vida. En 1935, mientras intentaba batir el récord de velocidad en la ruta París-Saigón y a pesar de su experiencia, se vio forzado a realizar un aterrizaje de emergencia. En el último momento, un beduino salvó a Saint-Exupéry y a su mecánico de una muerte por deshidratación en el desierto egipcio. En otra ocasión, en un trayecto de largo recorrido entre Nueva York y la Patagonia, sufrió un accidente que le dejó gravemente herido. Su última misión, el 31 de julio de 1944, fue un vuelo de reconocimiento desde Córcega con un P-38 Lightning. Nunca volvió. El 7 de abril de 2004, el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas francés (DRASSM) anunció el hallazgo de unas piezas y su posterior identificación como parte de la aeronave de Saint-Exupéry. Los restos del avión se custodian en el Museo del Aire y del Espacio de Le Bourget, cerca de París.

—Antoine de Saint-Exupéry dedicó la mayor parte de su vida a la aviación, pero se ganó un lugar en los corazones de los lectores de todo el mundo como autor de El Principito, Correo del Sur y Vuelo nocturno.

IWC Y LA FONDATION ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY POUR LA JEUNESSE

Un firme compromiso de futuro: IWC y la Fondation Antoine de Saint-Exupéry pour la Jeunesse

La Fondation Antoine de Saint-Exupéry pour la Jeunesse fue creada, bajo los auspicios de la Fondation de France, por los herederos del escritor y por sus admiradores del universo literario y de la aviación. La naturaleza de sus actividades la hace depender de colaboraciones con otras empresas y organizaciones que comparten sus valores. IWC Schaffhausen coopera con la fundación porque son demasiados los jóvenes con dificultades que crecen en entornos hostiles en este mundo y que se enfrentan cada día a conflictos cuyos efectos probablemente les acompañen durante su vida adulta. Juntos, nuestro objetivo es ayudarles a construir su propio futuro y alentarles a asumir un papel activo en la sociedad. La labor de la fundación está firmemente cimentada sobre los valores humanistas de Antoine de Saint-Exupéry y depende en gran medida del apoyo de una red internacional de beneficencia que ya ha promovido múltiples proyectos en defensa de estos valores. En Camboya, por ejemplo, la fundación colabora estrechamente con Sipar, una organización no gubernamental que se dedica a equipar colegios y bibliotecas públicas, así como a llevar la lectura a las zonas más remotas del país. Gracias a esta cooperación y al apoyo de IWC Schaffhausen, en la actualidad se está construyendo una nueva escuela en Roluos, pueblo de la provincia de Siem Riep. Además, parte de los beneficios generados por las ventas del Gran Reloj de Aviador Calendario Perpetuo Edición «Le Petit Prince» y del Reloj de Aviador Mark XVII Edición «Le Petit Prince» se destinarán directamente a la fundación para financiar su cruzada mundial contra el analfabetismo. Esta acción encaja bastante con la forma de pensar de Antoine de Saint-Exupéry, quien escribió: «Tu tarea no consiste en adivinar el futuro, sino en hacerlo posible» (Ciudadela; 1948).

www.fasej.org

HISTORIA DEL RELOJ ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

HISTORIA DEL RELOJ EN HOMENAJE A ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Desde el inicio de su cooperación con los herederos de Antoine de Saint-Exupéry, IWC se ha servido de las ediciones especiales del Reloj de Aviador para mantener viva la figura de este escritor y piloto francés. Durante los primeros años de esta colaboración, las ediciones limitadas del Reloj de Aviador con grabados singulares se dedicaban a sus obras literarias más estrechamente vinculadas a la era de los pioneros de la aviación. Por ejemplo, el Reloj de Aviador Cronógrafo que se lanzó en 2006 fue un homenaje a la novela Vuelo nocturno. A este le siguió en 2007 el Reloj de Aviador Automático, dedicado a su fascinante obra Correo del Sur, y en 2008 llegó el Reloj de Aviador UTC para rememorar su poética novela Tierra de hombres.

DESDE EL INICIO DE SU COOPERACIÓN CON LOS HEREDEROS DE ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, IWC HA RECURRIDO A LAS EDICIONES ESPECIALES DEL RELOJ DE AVIADOR PARA MANTENER VIVA LA FIGURA DE ESTE ESCRITOR Y PILOTO FRANCÉS.

En 2009 y 2010, IWC lanzó el Gran Reloj de Aviador Edición Antoine de Saint-Exupéry en homenaje a su maravilloso trabajo. La edición especial seleccionada para 2011 fue el escasamente manufacturado Gran Reloj de Aviador Calendario Perpetuo. En 2012, año de los Relojes de Aviador de IWC, el Reloj de Aviador Cronógrafo Edición Antoine de Saint-Exupéry fue un recordatorio del modo en que el aviador, poeta y humanista descubrió su gran pasión. En 2013 dirigimos nuestra atención al que quizá sea el niño rubio más conocido del planeta. Setenta años después de su primera publicación, El Principito continúa hallando lectores entusiastas listos para embarcarse con él en un viaje inolvidable.

MÁS INFORMACIÓN

IWC Schaffhausen
Uwe Liebminger
Director del Departamento de Relaciones Públicas
Móvil +41 (0)79 957 72 52
E-mail uwe.liebminger@iwc.com

Fondation Antoine de Saint-Exupéry pour la Jeunesse
Nicolas Delsalle-Mun
Secretario General
Tel. +33 (0)1 53 90 22 12
E-mail ndelsalle@fasej.org

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