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Los secretos del nuevo Manufakturzentrum de IWC

IWC celebra su 150 aniversario y el relojero inaugura su impresionante Manufakturzentrum. Xavier Markl de la revista Monochrome Watches nos invita a descubrir sus secretos en primicia y nos explica cómo este edificio vanguardista refleja la innovación y el crecimiento de IWC. 

 

Si usted desea comprender cómo funciona una empresa de relojería, visitar una manufactura puede ser una experiencia reveladora. Allí descubrirá exactamente cómo se fabrican los relojes, y cómo define la empresa sus parámetros de calidad. También podrá descubrir qué elementos se fabrican internamente y la escala de actividad.  Tuve la oportunidad de visitar en primicia el nuevo Manufakturzentrum de IWC y me da mucho gusto poder compartir esta experiencia con ustedes.

 

IWC nace de una visión industrial. En 1868, Florentine Ariosto Jones viajó desde Boston hasta Suiza, donde fundó la International Watch Company en Schaffhausen. Su intención era combinar los modernos métodos de producción estadounidenses con la experiencia relojera suiza. Jones intuyó que existían oportunidades ligadas a la electrización y el uso de maquinaria, e instaló junto al Rin una manufactura capaz de producir 10 000 relojes al año.

Vista de la fachada del Manufakturzentrum de IWC
— Vista de la fachada del Manufakturzentrum de IWC
Christoph Grainger-Herr, CEO de IWC
— Christoph Grainger-Herr, CEO de IWC

El pasado, el presente y el futuro en un mismo lugar

La inauguración del Manufakturzentrum, el hito más reciente en la tradición industrial iniciada por Jones, coincide con la celebración del 150 aniversario de IWC.

 

El nuevo edificio, construido en tan solo 21 meses, se encuentra en las afueras de Schaffhausen, y reúne bajo un mismo techo de alta tecnología la producción de componentes de movimientos, movimientos y cajas. El montaje del movimiento y las pruebas finales se siguen realizando en el edificio histórico. Un dato interesante: Christoph Grainger-Herr, CEO de IWC (y arquitecto de formación), participó en el diseño de la Manufactura, garantizando así que esta se ajuste a la perfección a lo que se espera de IWC: una combinación de lujo e ingeniería de precisión.

 

Al llegar al Manufakturzentrum, el edificio de 139 metros de largo y 62 metros de ancho causa una fuerte impresión. Su aspecto es a la vez moderno y estéticamente agradable, con una fachada monumental de 2 200 metros cuadrados de vidrio. La entrada, con sus 9 metros de alto, causa una impresión similar, con un mecanismo gigante de calendario perpetuo sobre la recepción. Como un guiño a la historia de la empresa, una de las paredes está decorada con los retratos de los personajes principales que contribuyeron al desarrollo de IWC

Tecnología vanguardista y labor meticulosa

En el interior, ya listos para el recorrido (los visitantes pueden lucir una bata de relojero para vivir una experiencia más completa), lo primero que notamos es el intenso nivel de actividad. Los relojeros y artesanos, siempre atentos al menor detalle, laboran con sus lupas en sus respectivas mesas de trabajo, rodeados por la tecnología más avanzada, incluyendo maquinaria CNC de aspecto futurista. 

 

Al recorrer la Manufactura notamos que la luz natural que ilumina el espacio es parte integral de su diseño y ofrece las condiciones óptimas para la producción. Tal como era de esperar, todo es sumamente funcional y el flujo de la producción es a todas luces lógico y eficaz.

Los visitantes viven la experiencia relojera IWC
— Los visitantes viven la "experiencia relojera"
Línea de ensamblado de movimientos del IWC Manufakturzentrum
— Línea de ensamblado de movimientos

La producción de movimientos en una misma planta

La impresionante entrada lleva directamente al área donde se producen los movimientos: desde las materias primas hasta los movimientos acabados, pasando por los componentes, en la misma planta y con un flujo ininterrumpido.  El primer paso consiste en fabricar las piezas mediante el fresado, torneado y corte de precisión. Una vez que se les ha dado forma mediante maquinarias controladas digitalmente, las piezas son decoradas y galvanizadas. Los rubíes se engastan en los puentes y platinas.

 

A continuación, los movimientos cobran vida en manos de los relojeros. El meticuloso proceso de ensamblado de los diminutos componentes se realiza en un área de gran tamaño, una sala limpia con una atmósfera totalmente libre de polvo y humedad. Para tener una eficiencia máxima, el proceso está organizado en líneas distintas para cada calibre, y las mesas de trabajo de los relojeros cuentan con asistencia vanguardista.

Una experiencia única en la producción de cajas

La producción de cajas se encuentra en el sótano. IWC ha adquirido una experiencia única trabajando con diversos materiales. Las cajas de acero fino, titanio, platino, oro rojo, oro blanco y bronce se fabrican en la Manufactura, así como las cajas de Ceratanium, un revolucionario material para cajas tan robusto y ligero como el titanio, y tan duro y resistente a los arañazos como la cerámica.

 

Soy periodista especializado en relojería, así que visito las manufacturas con frecuencia, y pocas veces he visto un departamento de producción de cajas de este nivel. Los centros de fresado, torneado y grabado incorporan la tecnología más reciente y son realmente impresionantes. La experiencia y la atención dedicadas al acabado a mano de las cajas son extraordinarias: cada superficie y ángulo recibe un acabado minucioso con una rueda de pulido.

Almacenamiento de barras de metal y producción de cajas
— Almacenamiento de barras de metal y producción de cajas
Soy periodista especializado en relojería, así que visito las manufacturas con frecuencia, y pocas veces he visto un departamento de producción de cajas de este nivel.
The IWC Manufakturzentrum at night
— El Manufakturzentrum de IWC de noche

IWC se prepara para el futuro

El nuevo Manufakturzentrum de IWC es un paso importante para el desarrollo de la marca, una evolución lógica para crear una infraestructura altamente eficaz, construida especialmente para albergar las actividades de producción de IWC. Dar este paso era necesario debido al fuerte crecimiento de la empresa.

 

Además, es una muestra clara de cómo IWC invierte en la calidad y concibe su desarrollo: actualmente, el Manufakturzentrum alberga a 230 artesanos, pero cuenta con espacio para 400. Pero lo más impresionante de todo es el orgullo que todos los empleados sienten por la empresa y el trabajo que realizan. Un reloj IWC es un reloj, pero es mucho más que un dispositivo para leer la hora.

Xavier Markl , experto en la industria relojera y editor suizo de la revista Monochrome Watches, descubrió su pasión por los relojes mecánicos trabajando para Cartier y Girard-Perregaux. Cuenta con 20 años de experiencia en la industria del lujo.

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