DIAGNÓSTICO

 

Un relojero cualificado de IWC examina minuciosamente su reloj. Con su ojo experto, el especialista examina detenidamente la caja del reloj para detectar las señales de desgaste. A continuación, se realizan una serie de pruebas para verificar un funcionamiento absoluto desde un punto de vista técnico. Por ejemplo, se verifica el funcionamiento del sistema de cuerda automática o la indicación de la fecha. Con un cronocomparador, el relojero mide con exactitud la precisión del reloj en varias posiciones distintas.


PULIDO

 

Si la caja de su reloj presenta irregularidades o señales profundas de desgaste, un experto especialista se encarga de eliminarlas. Con mano experta e infinita paciencia, el especialista pule con delicadeza todas las superficies. Si su reloj está equipado con un brazalete de metal, este recibirá el mismo tratamiento.


SERVICIO DE LA CAJA

 

Una vez desmontada la caja, el relojero remplaza las juntas. A continuación, inserta el movimiento en la caja nuevamente y asegura el cristal.  Este procedimiento nos permite garantizar que la hermeticidad de su reloj IWC sigue siendo la misma que en el momento de la compra. El movimiento es delicado y cuenta con una infinidad de piezas individuales pero, gracias a este procedimiento, queda protegido nuevamente contra la humedad o la contaminación de partículas de polvo o suciedad.


SERVICIO DEL MOVIMIENTO

 

Su reloj IWC es un instrumento de precisión mecánico y necesita un servicio completo de mantenimiento regular. Un experto relojero desmonta las piezas individuales del movimiento. Todas las piezas reciben una cuidadosa limpieza que elimina cualquier partícula de suciedad y residuos de aceite. A continuación se examinan todas las piezas individuales. Aquellas que presenten daños o señales de desgaste son remplazadas exclusivamente con piezas originales. Para terminar, el mecanismo es ensamblado de nuevo y varios puntos del movimiento son tratados con lubricantes desarrollados para su uso exclusivo en relojería.


CONTROL DE CALIDAD

 

Antes de devolverlo a su propietario tras un servicio de mantenimiento o de revisión, un relojero de IWC somete el reloj a una intensa verificación que cumple con nuestros estrictos estándares de calidad y precisión. Además, verificamos la reserva de marcha y medimos el grado de precisión en diversas posiciones durante un largo periodo de tiempo.